EDUCACION CONTINUA - HISTORIA DE LA ANESTESIA / LA CLÍNICA DEL DOLOR: SU ORIGEN Y EVOLUCIÓN

(Rev. Mex. Anest. Vol. 25 - No. 1 2002; © Colegio Mexicano de Anestesiología 2002).


Dr. Vicente García Olivera

 

 

Desde el año de 1937, siendo estudiante de Medicina leía todo lo concerniente a la Anestesiología en revistas norteamericanas, canadienses y francesas; mi interés iba creciendo y al año siguiente (1938), siendo prácticamente adjunto en el Hospital Colonia llegó a México la Dra. Huberta Livingstone y al visitarnos tuve la oportunidad de mostrarle todos los servicios y recalcarle que este hospital era el único que tenia el gabinete de Anestesia para el uso de gases anestésicos como el Ciclo propano, Protóxido de Azos y Etileno; se los mostré y me explicó que era lo más avanzado en la aplicación de gases anestésicos, le ratifiqué mi interés por la anestesiología y me explicó que en el Hospital Bellevue de la Ciudad de Nueva York se había generado la mayor experiencia sobre el manejo de gases anestésicos; servicio manejado por el Dr. Emery A. Rovens y su destacado grupo; y me recomendó que asistiera como observador, pues la calidad de enseñanza había trascendido a toda la Unión Americana; Centro Hospitalario afiliado a la Universidad de Nueva York. Además me explicó que ella era la Jefe de Anestesiología del Hospital de Chicago y que si mi interés era genuino me enviaría toda la literatura médica sobre anestesiología que sus colegas aplicaban en la Unión Americana y así lo hizo y semana a semana recibía reimpresos sobre lo que hacía el Dr. John Lundy en la Clínica Mayo en Rochester, el Dr. Griffith en Canadá, la Dra. Julia Arrowood en Boston; las publicaciones en resumenes de lo que hacian en Nueva York la Dra. Virginia Apgard y Geraldine Light y sobre todo las informaciones del Dr. Rovenstine. Pasaron los años y a principios de 1994 escribí al Dr. Rovenstine a fin de que me autorizará asistir como visitante asociado; su respuesta afirmativa tardó algunos meses y al fin fue aceptado en el año de 1945, en plena conflagración de la Segunda Guerra Mundial. Esta oportunidad constituía una verdadera excepción, pues disfrutar de las excelencias de este selecto grupo de Profesores era todo un acontecimiento.

 

Al llegar a este inmenso Hospital me recibieron con una atenta cortesía y desde luego me presentaron a los miembros del grupo, al Dr. Robertacci, coordinador de Anestesia regional, al Dr. Lou Orkin magnifico Profesor quien vigilaba el adiestramiento clínico al Dr. Salomón Hershey, encargado de la coordinación de la Clínica del dolor. El jefe de residentes, que era el Dr. Ira Spitzer, un Médico Judío muy experimentado quien además tenía nexos de coordinación en el Hospital Judío Beth Israel.

 

Una vez encaminado en el trabajo me dejaban manejar casos asesorados por este grupo y la semana siguiente me enrolaron al grupo de Clínica de Dolor, en jornada de doce horas, dos veces por semana para atender a los soldados que venían de los frentes de guerra europeos; mutilados y portadores de dolores rebeldes; llegaban a Staten Island barcos cargados de estos ciudadanos y en este movimiento activo me dieron a conocer el código de procedimientos que el Dr. Rovenstine había diseñado años atrás (1936). La tecnología de procedimientos regionales ya la conocía, pues los había ejecutado en la Cruz Roja Mexicana en los años de 1942 y 1943; así que estos procedimientos no me eran ajenos. Los viernes me invitaba el Dr. Spitzer a que practicara los bloqueos regionales en los pacientes quirúrgicos de dicho Hospital Beth Israel; un Hospital muy moderno, bien equipado y mejor organizado. Ahí tuve la oportunidad de aplicar una raquianalgesia al profesor Albert Einstein para una hernio plastia. Esta suma de experiencias me permitieron avanzar considerablemente en una gran variedad de analgesias regionales; raquianalgesias en todas sus modalidades; isobaricas, hiperbáricas etc., a muy distintos niveles, analgesias caudales y peridurales, medianas y altas por vía central, por vía oblicua y además bloqueo en diversas neuralgias periféricas faciales, cervicales lumbares; bloqueos ciáticos periféricos repetidos con fines terapéuticos.

 

Estos hechos complementaron mi adiestramiento en estos menesteres. La experiencia de haber participado con cientos de soldados con lesiones dolorosas me dio la idea de divulgarlo en nuestro medio hospitalario en la Ciudad de México. La guerra terminó en octubre de 1945 y fue un júbilo extraordinario lo que observé en Times Square, una alegría contagiosa. Esto me hizo meditar que por fortuna en México no sabemos lo que es una verdadera guerra.

 

Al regreso a la Ciudad de México tenía la idea fija de organizar una Clínica del Dolor dentro de mi servicio hospitalario del Departamento de Anestesiología, pero mis informaciones, pláticas y conferencias no encontraban eco, ni mucho menos reconocimiento de los grupos Médicos de los hospitales. Mientras tanto atendía a los pacientes que requerían de mis servicios. Algunos de los colegas señalaban que mientras hubiera narcóticos inyectados u orales no representaba ninguna importancia el tratamiento del dolor con otros procedimientos.

 

Mi interés persistente en las analgesias regionales era ampliamente conocido, aunque no bien aceptado hasta que hubo un acontecimiento que fue trascendente para mi interés Profesional. Vino a un Congreso Nacional de Anestesiología el Dr. Leo V. Hand, de la Ciudad de Boston a presentar un tema sobre analgesias regionales y los Organizadores del Congreso me encomendaron que tradujera este trabajo enviado de antemano, lo cual hice detalladamente y que además yo hiciera la traducción oficial y el comentario. Al llegar el Dr. Hand le informé que yo sería su traductor y comentarista oficial; así lo hice y al final de la presentación, le señale que en algunos puntos yo difería de sus opiniones. El doctor Hand aceptó las razones de un criterio diferente y me permitió que le acompañara a visitar sitios históricos de la Ciudad de México, pues él había leído mucho sobre el Castillo de Chapultepec, sobre el museo de Historia y Antropología y disponía de vente días para que le acompañara. Así lo hice, solo que le advertí que me acompañará al servicio Anestesiología en la Clínica Londres 38 y el se ofreció como ayudante – colaborador.

 

Los médicos, que algunos de ellos habían estado en la ciudad de Boston y lo conocían, decian que cómo era posible que una figura de la Anestesiología estuviera ayudándome, ante lo cual le señalé que "estaba haciendo meritos" para quedarse como mi ayudante de base. Le mostre procedimientos de hipnosis rectal con barbitúricos en los niños candidatos a amigdalectomia, a fin de evitarles el terror al ingresar despierto a la sala de operaciones y le enseñé la analgesia caudal y transsacra en ciertos procedimientos urológicos. Le acompañe como guía de turistas al Castillo de Chapultepec, al palacio de las Bellas Artes y al museo de Antropología. Claro que tuve que informarme previamente a fin de conocer la historia nuestra y habilitarme como un buen eficiente guía. Un buen día se accidentó y se golpeó la cara externa de la rodilla; le atendí, le hice bloqueos de los nervios peroneales para aliviarle el dolor, el Dr. Hand insistía en pagarme lo cual rehusé.

 

Pocos días después se despedía para regresar a la ciudad de Boston y al despedirle le pregunte si en algún hospital de la ciudad no hubiese modo de asistir a algún seminario o curso sobre manejo del dolor organizado por alguna institución de esa ciudad; lo pensó un momento y me dijo que no. Pero que conocía a un canadiense, amigo de él, que en el año siguiente (1953) organizaba por segunda vez un curso teórico–práctico sobre manejo del dolor con duración de tres meses, que si en verdad me interesaba me pondría en contacto con él y sus organizadores. Por tal motivo le pregunte la dirección y me aseguro que pronto tendría la información necesaria y efectivamente, durante los principios del mes de diciembre de 1952 me llegó la carta atenta del Hospital de Veteranos de la Ciudad de Mc-Kinney, Texas en el que se me notificaba que estaba inscrito para asistir al curso anual de duración de tres meses; curso teórico–práctico en las instalaciones de la de ese hospital, que el curso comenzaba el 3 de enero y terminaba al finalizar el 3 de marzo (1953), que la cuota de inscripción de cien dolares la había cubierto el Dr. Leo V. Hant. Con este gesto amable acepte la invitación al curso dirigido por el Dr. F. A. Duncan Alexander. Escribí aceptando asistir a dicho curso y llegue la víspera a la ciudad de Mc-Kinney, una pequeña población a treinta y ocho millas al Noroeste de la ciudad de Dallas. A éste, asistimos cincuenta y nueve médicos de distintas partes de la Unión Americana; yo era el único Mexicano; las conferencias se desarrollaron con maniquíes anatómicos y comentarios sobré artículos sobre síndromes dolorosos. Participan farmacólogos, como el Dr. Arthur Grollman, cirujanos como el Dr. Scott Wisong, fisiólogos y expertos de analgesias regionales.

 

Nos insistían en los factores adversos, las reacciones toxicas inesperadas, las alergias e intolerancias; sobre técnicas de reanimación cardio-pulmonar, sobre la descripción de síndromes dolorosos somáticos y autónomos. Asistieron dos médicos de la Clínica Mayo, el Dr. John Pender, Jefe de la Unidad de Pugh, radiólogo, y nos explicaron la importancia del control radiológico simple y estereoscópico de los bloqueos ganglionares. Cada semana había un examen escrito sobre los temas teóricos expuestos. Este curso se completó con la ejecución de procedimientos, asesorado por los instructores; el Dr. Louis Lewis y el Dr. Davison. Este último Medico Californiano.

 

Conocimos el empleo de los medios de contraste radiológico en los bloqueos ganglionares del Simpático lo mismo que el uso de los llamados neuroliticos a fin de prolongar el efecto funcional. Todo esto en los territorios Esplacnico – Celíaco, cervico – dorsal y lumbar.

 

Afines del mes de febrero de 1953 se dio por terminado el curso que fue magnifico. En cuanto regresé a la Ciudad de México comencé a informar sobre estos acontecimientos que consolidaban con mayor firmeza lo observado en Nueva York pero ningún médico le daba la menor importancia; el único que le dio su verdadero valor fue mi distinguido compañero, el Dr. Luis López Antunez, quien desde hacia años era Profesor de Anatomía en la Escuela Superior de Medicina del Instituto Politécnico Nacional. Desde luego que el primer paso fue Invitarme a ejecutar bloqueos del ganglio estelar y del simpático dorsal en la Unidad Neuro-quirúrgica que había instalado en el I.M.S.S en las calles de Naranjo de esta ciudad y posteriormente me envió al Administrador del Sanatorio N°. 2 del I.M.S.S y estuvo pendiente de valorar los resultados; estos hechos me dieron apoyo y asesoramiento de algo que los demás grupos no comprendían o no querían comprender. En esos años logre que el Dr. Luis López Antunez fuera nombrado Neurólogo Consultor dentro de la Consulta General en la Clínica Privada de Londres 38 pues esta tenía Neuro-Cirujano pero era indispensable contar con un neurólogo Clínico. Todos estos hechos dieron principio a la organización de la Clínica del Dolor. Hubieron de pasar algunos años más hasta que en 1951 los Anestesiólogos del Hospital General, algunos ex-alumnos del Dr. López Antunez, organizaron una conferencia sobre los logros de la clínica del dolor y me pidieron los datos sobre lo observado en Nueva York.

 

Al respecto y cuando llegamos a los bloqueos autónomos le tocó al Dr. López Antunez dibujar en forma excelente el territorio ganglionar cervical y lumbar; además de los dibujos anatómicos, hizo un relato de las investigaciones de Claudio Bernard sobre la denervación del Simpático, explicó los datos de las investigaciones fisiológicas del Dr. Walter B. Canon de la Ciudad de Boston y específicamente de la Universidad de Harvard.

 

Ello ocasionó un creciente interés de dos de sus alumnos Anestesiólogos que se formaron en el Instituto Politécnico Nacional, éstos dos médicos me acompañaron en los talleres sobre temas de Clínica del Dolor, que nacieron de estas conferencias. Este fue el prólogo de la Clínica del Dolor en el Hospital General.

 

En 1956–57 se advirtió la necesidad de hacer cursos teórico–práctico para médicos en formación de Anestesiología, cursos patrocinados por la Lotería Nacional y la Dirección del Hospital General. A este curso fue invitado el Dr. Martín Maquivar Amelio para presidirlo como Director Coordinador y a mi me nombraron como uno de los instructores habiendo conferencias de Neumólogos Cardiólogos, Terapistas en Rehabilitación y cuatro instructores más. En este curso aproveche para estudiar a los enfermos oncológicos portadores del dolor, los politraumatizados portadores de causalgias, a fin de dar a conocer lo que el anestesiólogo debe saber al respecto de clínica del dolor; los casos eran discutidos por los becarios, se hacían los procedimientos y el seguimiento en su evolución. Señalábamos que la anestesia era el evento inicial, pero el complemento de terapia del dolor era una necesidad que había que cubrir.

 

Una vez terminado el Curso, los alumnos graduados encabezados por el Dr. Miguel Herrera Barroso, pugnaron porque la Dirección del Hospital les concediera un espacio físico para atender estos casos a fin de no invalidar ninguna sala de operaciones, para ejecutar algunos procedimientos; así fue como el Dr. Francisco Higuera Ballesteros, Director en turno del Hospital General, concedió el espacio físico en el año de 1976. Estos años transcurridos fueron de ratificación; el primer espacio ya ha sufrido tres ampliaciones, la primera en 1985 poco después del sismo y posteriormente dos remodelaciones más.

 

La demanda creciente de numerosos pacientes nos ha obligado al aumento de los espacios, sin demeritar la calidad de la atención. En el año de 1992 recibimos la visita del Ministro de Salud, Dr. Jesús Kumate Rodríguez quien se intereso en conocer el número de pacientes que se atendían diariamente; insistió sobre la variedad de patologías y su incidencia numérica; se le informo que la Universidad Nacional Autónoma ya había dado su aceptación, desde 1988, sobre el curso de post-grado sobre terapia del dolor y quedo estipulado que se reconocía como un Diplomado para aquellos anestesiólogos certificados por el consejo de la especialidad, que hubieran aprobado el exámen previo sobre conocimientos en clino-patología y nosología sobre algunos síndromes. Como consecuencia de su visita, acompañado del Dr. Ramón de la Fuente entonces director de la Facultad de Medicina, dictó el Acuerdo N°. 106, por el que se establece el Centro Nacional de Capacitación en Clínica y Terapia del Dolor, con sede en el Hospital General de México; este acuerdo fue publicado en el Diario Oficial de la Federación el 6 de Octubre de 1992.

 

Previamente a esta decisión, el Jefe de información Médica de la Secretaría de Salud nos envió a cuatro de los miembros del personal de base de la Clínica del dolor, a fin de dar la más amplia información sobre el quehacer de la Clínica del Dolor; su integración, los temas sobre el Dolor Crónico Refractario y los tratamientos habituales. Esta información la llevamos a lugares como Veracruz, Oaxaca, Zacatecas, Yucatán, Colima y estas informaciones realmente despertaron interés a través de los médicos dirigentes de enseñanza e investigación en cada Hospital. Estos hechos permitieron que médicos capacitados en está área fueran asignados a tales hospitales y así se logró establecer doce Clínicas del Dolor en diversas entidades de la República. El número de médicos egresado de nuestro Centro Nacional de Capacitación asciende a un número de cien aproximadamente, sin contar con los que están por terminar su año de preparación. Estos logros han fructificado, pues entidades alejadas que no cuentan con personal calificado envían sus casos al hospital más cercano, que sí cuenta con tales servicios, de tal manera que las comunidades cercanas o lejanas pueden ser apoyadas por estas unidades de terapia del dolor.

 

Recientemente los médicos becarios, egresados formaron una Asociación denominada "Asociación Mexicana de Algología" A.M.A.L. Dr. Vicente García Olivera; su organización y atribuciones están debidamente requisitadas ante notario. Esta organización ha llevado a cabo diversos Congresos. El primero se llevó a cabo en Puerto Vallarta, el segundo en la Ciudad de Tampico, el tercero en la Ciudad de Veracruz, el cuarto en Tuxtla Gutiérrez, el quinto en la ciudad de Zacatecas.

 

Nuestro ideario ha venido madurando con el tiempo y las circunstancias. En foros nacionales hemos sostenido que crear una Clínica del Dolor y acreditarla lleva mucho tiempo y esfuerzo y desacreditarla se logra en un momento.

 

Seguimos insistiendo en que el problema fundamental de la Medicina es aliviar el dolor y ante esto estamos de acuerdo con el Dr. Kumate cuando afirmó ante los médicos y autoridades del Sector Salud en el Hospital General de Tepic, Nayarit que "un Hospital que no tiene clínica del dolor deberá considerarse mutilado. Esta es una verdad con que el tiempo va adquiriendo sus verdaderas dimensiones. Actualmente las doce clínicas del dolor que funcionan en las doce entidades de la República están cumpliendo sus propósitos con un desempeño muy responsable. La calidad y el esfuerzo están presentes. Con orgullo vemos que la tarea sigue en franco movimiento para beneficio de nuestro País.

 

CURRÍCULUM VITAE

 

Nombre: Vicente García Olivera

Lugar de nacimiento: Pachuca, Hidalgo

Fecha de nacimiento: 7 de marzo de 1916

Enseñanza Primaria: México, D.F. Centro Escolar Benito Juárez. Escuela Alberto Correa 1925–1930.

Secundaria: Escuela No. 4 1931–1933.

Preparatoria: Escuela Nacional Preparatoria 1934–1935.

Profesional: Facultad Nacional de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México 1936–1942.

Examen Profesional: 30 y 31 de marzo de 1943.

Tesis Profesional: Las anestesias combinadas en cirugía general.

 

 

ACTUACIÓN HOSPITALARIA

• Presidente de la Sociedad de Practicantes del Hospital Colonia de los Ferrocarriles Nacionales de México 1939–1940.

• Prácticas en el Hospital Central de la Cruz Roja Mexicana del Seguro Social 1941.

• Jefe Fundador de los Servicios de Anestesiología de Sanatorio número uno del Instituto Nacional del Seguro Social 1944–1945.

• Jefe del Fundador de los Servicios de Anestesiología de la Clínica Londres 38. 1941–1968.

• Secretario del Comité organizador del Primer Congreso Mexicano de Anestesiología. Hospital Juárez Noviembre de 1946.

• Presidente del Comité Organizador del Tercer Congreso Mexicano de Anestesiología. Noviembre de 1950.

• Fundador de la Revista Mexicana de Anestesiología. Julio de 1951.

• Fundador de la Sociedad Mexicana de Angiología, en unión del Angiólogo Dr. Héctor Quijano Méndez. Octubre 15 de 1959.

• Asistente al curso trimestral de actualización en Clínica y Terapia del Dolor en el Hospital de Veteranos en Mc-Kinney, Texas 1953.

• Fundador de la Sociedad Mexicana de Anestesiología en su remodelación. Julio de 1948. Profesor–Instructor del Curso de Anestesiología del Hospital General de México. 1956-1957.

• Ingreso a la Academia Mexicana de Cirugía como Académico de número en el sillón de Anestesiología. Noviembre de 1961.

• Presidente de la Sociedad Mexicana de Anestesiología. 1969–1970.

• Ponente por México en el Simposium Latinoamericano de Anestesiología. Miami, Florida,1971.

• Asesor honorario de la Clínica del dolor del Hospital General de México. de la S.S.A.,1976.

• Asesor de la Clínica del Dolor en el Instituto Nacional de la Nutrición. 1972–1976.

• Consultor de Base. Clínica del Dolor del Hospital General S.S.A. ,1981.

• Fundador de la Asociación Mexicana para el Estudio y Tratamiento del Dolor. Guadalajara, Jal. Noviembre de 1979.

• Presidente de la Asociación Mexicana para el Estudio y Tratamiento del Dolor. Guadalajara, Noviembre de 1981.

• Jefe de la Clínica del Dolor del Hospital General de México en el mes de mayo de 1982 (por oposición, es decir, por concurso).

• Profesor Titular de Anestesiología. Escuela Nacional de Odontología de la U.N.A.M. 1962–1971.

• Profesor Titular de Terapia del Dolor. Educación Médica Continua de la U.N.A.M. desde 1988 a la fecha.

• Profesor invitado al Hospital de la Universidad de los Ángeles UCLA a sustentar conferencias sobre la Clínica del Dolor 1989. (Julio).

• Premio de la Excelencia Médica en Anestesiología. Premio entregado en la Residencia Oficial de los Pinos por el Presidente Ernesto Zedillo Ponce De León. 23 de Octubre del año 2000. Medalla de Oro.

• Premio a la Excelencia médica otorgado por el Colegio Médico Hidalguense. 23 de Octubre de 2001. Medalla y Diploma. Pachuca, Hidalgo.

• Aceptado como Socio de Número por la Asociación de Historia y Filosofía de la Medicina en Agosto del año 2001.

Sede: Academia Mexicana de Cirugía.

• Actualmente Consultor Técnico en Clínica del Dolor del Hospital General de la S.S.A.

• Profesor Titular del Curso de Clínica del Dolor y Cuidados Paliativos.